miércoles, 12 de febrero de 2014

Opinión. Retornos de infancia.



Las preocupaciones y presiones del ser humano empiezan desde el hogar, continúan en la formación en las escuelas y colegios, luego en la universidad y después en el trabajo. Todo el tiempo estamos rodeados de personas, de saberes, discursos, habilidades y demás valores agregados que se construyen a partir de la necesidad de tener un estatus o para poder tener las competencias suficientes para interactuar en el mercado.

Recuerdo con cariño a amigos y compañeros de colegio eran disciplinados y estudiosos, pero la causa de su estudio excesivo era la competencia entre sus padres para mostrar excelentes y sobresalientes de sus hijos. Ellos vivían con presiones y comparaciones constantes y sufrían no para satisfacer las exigencias de sus padres. Debido a esta situación el clan de los niños de mejores calificaciones que tenían una pelea intelectual por el primer lugar que siempre era derrocado por el mismo joven que al final terminó rompiendo con los esquemas de grupos y se convirtió en la unión de saberes desde las habilidades de los demás.

En la actualidad varios de los compañeros han labrado su camino con la libertad de haber elegido su carrera, en el mejor de los casos, con presiones familiares, sociales o no, con ganas de continuar en la academia o no. Pero bajo nuestro propio criterio evaluamos y sentimos el pasado y que las vivencias nos sirven para no repetir una generación futura que espera hijos perfectos.

Sarai Andrea Gómez.
Docente CINI.

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