lunes, 27 de mayo de 2013

Opinión. El Valor del Conocimiento.

Una mañana de esas en que el cielo se ve azul, donde los pájaros cantan mas alegres que otros días, me senté en mi cubículo de trabajo a escuchar la lectura de una compañero, que hacía sobre un articulo de periódico que hablaba de la crítica de los diferentes procesos del conocimiento. Entonces vino a mi mente algo que desde muy pequeño aprendí de un hombre muy sabio, y me atrevo a decir que era sabio por la corona de canas que llevaba y su cuero curtido por las largas jornadas de trabajo duro bajo el sol implacable de la sabana: que el conocimiento es consecuencia de una serie de acontecimientos que rodean al que se esfuerza por conseguirlo y no de aquel que por tener un cartón de Universidad, apellido o simplemente un pasado que a veces ni le pertenece en titulo propio y, muchas veces, es producto del trabajo de alguien más. Cuando descubrí el verdadero conocimiento, me di cuenta de que es una serie de saberes que cuando se reúnen forman algo tan bello y glorioso, que es muy difícil de entender para aquellas personas que en su cabezas solo cabe el orgullo y prepotencia; y como diría mi padre, tienen un titulillo marca DICEL (dice el que es de verdad) y por aquello de que la ignorancia es atrevida, se regocijan criticando al verdadero conocimiento que ellos jamás llegaron. Por otra parte, algunos que jamás han trabajado en grandes empresas (ni trabajarán) siempre han pensado que la planeación, la organización y el control son molestos e incómodos, ya que están acostumbrados al desorden, a la improvisación y ha la falta total de la disciplina que da el trabajo bien estructurado y  las normas que este trae consigo.

Para concluir, una empresa puede crecer mucho, pero jamás será grande si no entiende que los procesos de planeación, organización, control y ejecución son las herramientas vitales para ella y, sobre todo, si los miembros de la misma comienzan a abrir sus mentes hacia este camino y dejan de pensar con la barriga y comienzan a pensar en equipo sin egoísmo, ni intereses personales y  con la grandeza que da el verdadero conocimiento (claro, si es que lo buscan). Ahí  verán que el trabajo se vuelve grato y reconfortante, y encontrarán la verdadera grandeza de la empresa en la cual trabajan. 

Que tengan buen viento y buena Mar.        

2 comentarios :

  1. huyyyyy men contra quien es este articulo, pero bacano que escriban las cosas como son-

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  2. Muy buena la nota, se nota que trabajo en ella hasta que la pulió, ojala los directivos la lean y aplique lo que en ella dice, sobre todo los cordinadores de programa.

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