miércoles, 17 de abril de 2013

Opinión. Oscurantismo para América.



No muchos mortales hemos creído que el retiro intempestivo de Benedicto XVI haya sido por enfermedad, cansancio o vejez, más bien sabíamos que el asunto tiene un transfondo político, lo que se ve reflejado en la elección del nuevo Pontífice, Papa Francisco. ¿Por qué después de secretas reuniones, ceremonias y ritos antiquísimos, los cardenales de la orbe eligen a un latinoamericano, precisamente un argentino, como el líder de la iglesia? El nuevo Papa, Obispo de Buenos Aries, es un hombre humilde y carismático, pero sobretodo conservador y con una férrea convicción para enderezar el camino de una iglesia corrupta y decadente, y con la fuerza necesaria para controlar a través de sermones y homilías dirigidas por él y dichas en los cientos de iglesias a lo largo y ancho de Latinoamérica, para controlar el crecimiento de corrientes políticas contrarias al capitalismo y neoliberalismo de los países que ven como esta región, otrora fortín de sus ideas, se les está saliendo de las manos. No es de extrañar que los tentáculos del capitalismo se hayan extendido hasta el Vaticano, y no es de extrañar tampoco que a través del poder e influencia de la Iglesia se quiera reprimir a esa niña rebelde que resulta ser Latinoamérica, donde varios países como Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Brasil, Uruguay, Bolivia, han legitimado las políticas de igualdad bajo el principio de la equidad social. Los vientos oscurantistas se acercan para América Latina, y un Pontífice nacido en está región será el mejor actor para influir en el retroceso de las nuevas políticas sociales americanas. Ojalá el báculo clerical proporcionado por el concierto de naciones capitalistas no nos lleve al oscurantismo científico y político de la edad media.

Francisco Medellín González
Docente Ciencias Políticas Corporación ISES.

Fuente: Investigación Informa

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